lunes, 2 de octubre de 2023

Eterna caperucita

 

Lectura 1. Narrativa de origen folclórico


Eterna caperucita

La apertura de este diario de lectura digital comienza con la reseña de distintos formatos de Caperucita Roja, un cuento tradicional conocido universalmente. Dependiendo del momento histórico podemos ver un tipo de formato u otro.

Existen grandes diferencias entre los distintos textos literarios. En el texto número 1, número 2 y número 3 nos encontramos un texto plano, con un vocabulario acorde a la época en la que se escribió (antiguo y complejo): “alacena”, “corpiño”, “enaguas” “doncella”. Además, son textos muy explícitos: “comenzó a rajar al lobo la barriga” “la devoró en menos que canta un gallo”, “mató”, “partió su carne (refiriéndose a la abuela)”.

La versión que realiza el pedagogo, escritor educador, Rodari del cuento de Caperucita Roja (texto número 4) es una versión que se sale del contexto habitual, dando pie a que los niños lectores participen en la historia. Probablemente, si un niño/a le han contado algunas de las versiones anteriores pueda establecer la relación (intertexto) y decir que se está equivocando o incluso nosotros mismos la hemos podido hacer al leerla.

Caperucita Roja reflejadas en la ilustración siglo XIX y la Ilustración del cuento Lo que no vio Caperucita Roja de Mar Ferrero (Editorial Edelvives).
Conforme al formato podemos observar notables diferencias. Comenzamos leyendo un texto plano sin acompañamiento de ilustraciones. La versión de los hermanos Grimm (texto tres) incluye unas ilustraciones en blanco y negro, y podemos observar cómo son imágenes reales frente a las que aparecen en la lectura de Roald Dahl que se asemejan algo más a dibujos infantiles. Finalmente, los autores Pescetti y Leray incluyen un formato más dirigido hacia un público de lectores infantiles con portada y contra portada de tapa dura, y en su interior podemos ver ilustraciones que acompañan al texto, decoran, por lo que estaríamos ante un libro ilustrado, ya que sin ellas el texto se comprenderían a la perfección.

En la versión popular del cuento la moraleja del cuento viene siendo la tradicional, una niña que habla con desconocidos viene hablarnos de la seguridad.

Sin embargo, el vocabulario utilizado en esta versión es muy antiguo y escabroso. Está claro que no es una versión dirigida a un público de lectores infantiles, lo primero porque es un vocabulario demasiado explícito (“Mató a la abuela, puso su sangre en una botella y partió su carne en rebanadas sobre un plato”) y es una versión antigua en la que no comprenderían algunas de las palabras.  Probablemente, es la lectura que menos me ha agradado leer.

Sin embargo, la versión del pedagogo Rodari es más lúdica, poniendo como protagonista al lector para comprobar si sigue la lectura y puede establecer relaciones o también, la versión de Pescetti el cual mezcla la historia tradicional tal y como se la imagina el padre del protagonista y la moderna. Hace un guiño a la versión que realizaron los hermanos Grimm ya que es un final en el que caperucita gracias al cazador (superhéroe, como se lo imagina Jorge) tiene otra oportunidad.

Lo original de esta versión y es por lo que me hace decantarme por esta lectura, es que se puede ver el cuento desde dos puntos de vista donde entra el juego la temporalidad y el contexto. El padre, que es el que cuenta la historia, explica y se imagina la historia tradicional, tal y como probablemente se la contasen a él. Sin embargo, Jorge, es un niño que deja volar la imaginación y se imagina una caperucita roja literalmente, en su color de piel. Esto último podemos saberlo gracias a las ilustraciones que acompañan al texto.

La versión que realizaron los hermanos Grimm es la que más se asemeja a la que a mí me contaban en mi infancia. Una versión no tan explícita como la primera pero demasiado literal para un público infantil. Recuerdo, que la versión que escuchaba en mi niñez tenía un final feliz para caperucita.

La versión de Caperucita Roja de los hermanos Grimm me ha recordado a la historia de los 7 cabritillos, cuando le abren la tripa al lobo y le meten piedras en su vientre para salvar a los cabritillos. Por otro lado, al cuento de los tres cerditos, cuando el lobo cae por la chimenea.

En el artículo Eterna Caperucita Teresa Colomer realiza una reseña acerca de la evolución del cuento tradicional de Caperucita.

En primer lugar, hay que destacar que cada vez en más centros educativos se suprimen los cuentos tradicionales por ofrecer un modelo machista, Teresa Colomer resalta una de las ideas principales y es que estas primeras lecturas que hemos leído se pueden caracterizar como un modelo machista debido al origen de este cuento popular ya que se interpretó a partir de una teoría indoeuropeista, en la que se transforman los conceptos. Las versiones de los hermanos Grimm, Prerrault, la versión popular se ajusta a la realidad del contexto histórico que se vivía en aquel momento.

Otra de las ideas a destacar del artículo, es la integración de los cuentos popular para lectores infantiles, por lo que hubo que adaptarlos censurando ciertos temas, tanto en texto cómo en ilustraciones.

Por último, se aboga por la modificación del cuento polar convirtiendo el cuento de Caperucita Roja en un hipertexto y las obras más pequeñas, adaptaciones su hipotexto, lo que permite a los lectores establecer relaciones con obras anteriores o con otros cuentos populares (intertexto)



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